Son más de veinte ingredientes y cada uno se tuesta por su lado: chiles, frutos secos, semillas, especias, pan. Tostarlos juntos es quemar unos y dejar otros crudos.
El chocolate entra en poca cantidad y no endulza: su papel es redondear el amargor de los chiles y dar fondo. El mole es un plato salado.
La salsa se cuela dos veces y cuece una hora larga, hasta oscurecer al color de la madera vieja y espesar tanto que la cuchara deje surco.
