El nombre no engaña: la carne deshilachada parece de verdad tela deshilachada. Se deshebra a mano y a lo largo de la fibra, nunca a cuchillo.
Primero se cuece la pieza entera hora y media, y solo después se guisa, ya deshebrada. Al revés no funciona: cortada en crudo, la carne se aprieta y sale dura.
El sofrito aquí es largo: cebolla y pimiento se pochan veinte minutos hasta ablandarse del todo antes de que entre nada más. Es el principio general de la cocina caribeña.
