La musaca son tres preparaciones que deben estar terminadas antes de montar nada. Quien intenta ahorrar tiempo y pone la berenjena cruda acaba con una fuente aguada.
La canela no es un adorno: es lo que separa la versión griega de una boloñesa. No debe notarse como especia, sino hacer que la salsa sepa más honda y más oscura.
La bechamel va más espesa de lo habitual y ligada con yema. No es la salsa del plato, es su capa superior, y tiene que cuajar en el horno.
