El butter chicken nació en Delhi del aprovechamiento del pollo tandoori: la carne seca del día anterior se rescataba en salsa de tomate con mantequilla y nata. Por eso el pollo se asa primero y se termina en la salsa: el tostado no es un extra, es el origen del plato.
El cuerpo de la salsa no viene de la harina sino de anacardos remojados que se trituran con ella. Dan densidad y un dulzor discreto que le va bien al tomate.
El kasuri methi, hojas secas de fenogreco, es el acorde final. Frotado entre las palmas e incorporado al final, aporta ese aroma a heno ligeramente amargo por el que se reconoce el plato.
