Una consulta escrita en una sola línea deja de poder abarcarse de un vistazo a partir de unas veinte palabras. Este formateador coloca un salto antes de cada palabra principal —SELECT, FROM, WHERE, JOIN, GROUP BY— y sangra las continuaciones como AND y ON, de modo que la estructura de la consulta se vea.
El trabajo ocurre en el navegador. La consulta no se sube ni se guarda: no sale del equipo. Con SQL eso no es una frase de relleno, porque en una consulta real figuran nombres de tablas, columnas y a veces valores de producción.
Lo que queda intacto
Las cadenas de texto, los comentarios y los nombres entre comillas no se tocan: ni se les cambian las mayúsculas y minúsculas ni se les mete un salto de línea. Parece obvio, pero no lo es: un formateador que busque palabras a lo bruto convierte 'select from where' dentro del texto de la consulta en tres líneas, y con eso modifica los datos, no el aspecto. Errores así se descubren mucho después.
También se reconoce la comilla duplicada: en 'it''s from here' la combinación central es una comilla dentro del texto y no el final de la cadena. Por eso el formateador lee la consulta carácter a carácter en vez de buscar y reemplazar.
Lo que el formateador no hace
No comprueba la consulta. Un nombre de tabla mal escrito o un paréntesis sin cerrar siguen ahí: sale una consulta bien formateada y todavía errónea. De comprobar se encarga la base de datos.
Y solo formatea el nivel superior. Una subconsulta entre paréntesis se queda en una línea. Es una decisión, no una carencia: desplegar la anidación exige entender el dialecto, y dialectos hay tantos como bases de datos. Una herramienta que acierta nueve de cada diez veces es peor que una que hace siempre lo mismo y dice dónde está su límite.
Las mayúsculas son costumbre, no norma
SQL no distingue mayúsculas y minúsculas en las palabras clave: select y SELECT son lo mismo. La costumbre de escribirlas en mayúsculas viene de una época sin coloreado de sintaxis y se ha mantenido porque separa las palabras clave de los nombres incluso cuando el texto se copia a otro sitio: un correo, un ticket, un registro.
Con los identificadores la cosa cambia: que usuarios y USUARIOS sean la misma tabla depende de la base de datos y de su configuración. Por eso este formateador solo pone en mayúsculas las palabras clave y las funciones conocidas; los demás nombres se quedan tal como están escritos. Tiene un límite: si una columna se llama precisamente date, key o count, se reconoce como palabra clave y se escribe en mayúsculas. Al resultado de la consulta eso no suele afectarle; al aspecto, sí.