Quinientos kilos de total no valen lo mismo levantados con 70 kilos de peso corporal que con 120: en puntos Wilks son 375 en el primer caso y 287 en el segundo. El coeficiente existe justo para eso, para poner sobre la misma escala marcas conseguidas en categorías distintas, y lo hace multiplicando el total por un número que depende únicamente del peso corporal y que va bajando a medida que el levantador pesa más.
Lo que calcula esta página es el Wilks clásico, el de las tablas de toda la vida. No es la revisión conocida como Wilks2, de 2020, ni son los puntos GL que la IPF publica desde ese mismo año: las tres escalas dan cifras del mismo orden y ninguna coincide con las otras. De ahí que un Wilks suelto no se pueda comparar con nada, y que lo primero que hay que saber de una puntuación sea de qué fórmula sale.
Qué hace exactamente el coeficiente
El coeficiente sale de un polinomio de quinto grado en el peso corporal: se evalúa el polinomio y se divide 500 entre el resultado. Las seis constantes no tienen ninguna interpretación física, son valores ajustados sobre resultados de competición. Para un hombre de 70 kilos el coeficiente vale 0,749 y para uno de 120 baja hasta 0,575, así que el mismo total de 500 kilos anota 375 puntos en el primero y 287 en el segundo. Esa diferencia es exactamente la que la fórmula pretende corregir.
Las mujeres tienen su propia tabla de constantes, porque la relación entre peso corporal y fuerza no sigue la misma curva. A 70 kilos el coeficiente femenino vale 0,995, muy por encima del masculino al mismo peso, y está calibrado para que rendimientos equivalentes den puntuaciones parecidas. Conviene además saber dónde deja de valer la regla de que el más ligero recibe más coeficiente: el ajuste se hizo sobre pesos de competición, y bastante por encima de ellos el polinomio se da la vuelta y la calculadora deja de devolver resultado.
El Wilks clásico y lo que vino después
Durante décadas esta fue la fórmula estándar del powerlifting, y sigue siendo la que hace falta para leer marcas antiguas: los rankings históricos y buena parte de las bases de datos de competición están expresados en estos puntos, y pasarlos a otra escala no es multiplicar por una constante, porque cada fórmula reparte de otro modo entre categorías de peso. La IPF dejó de usarla y desde 2020 publica sus puntos GL; muchas federaciones se han pasado al DOTS. Ninguna de esas puntuaciones equivale a esta.
De ahí una regla práctica antes de comparar dos cifras: comprobar que salen de la misma fórmula y que los dos totales se levantaron bajo el mismo reglamento, con equipamiento o sin él, con la misma exigencia en la profundidad de la sentadilla y con o sin control antidopaje. Dos números parecidos pueden venir de escalas que no se tocan, y entonces la comparación acaba hablando de los reglamentos más que de los atletas.
Los puntos no son el múltiplo del peso corporal
El tercer resultado es otra cosa, y se confunde continuamente con la puntuación: divide el total entre el peso corporal, sin más. Un atleta de 70 kilos que mueve 500 levanta 7,14 veces su peso; uno de 120 con el mismo total se queda en 4,17. En ese cociente el ligero le saca al pesado un 71 %, mientras que en puntos Wilks la ventaja se reduce al 30 %: el múltiplo no corrige nada, simplemente divide.
Por eso el múltiplo sirve para seguir la propia evolución a lo largo de los años, no para ordenar una clasificación. Y conviene recordar de dónde viene la fórmula de Wilks: se ajustó sobre el total de los tres movimientos, sentadilla, press de banca y peso muerto. Aplicarla a un levantamiento suelto se puede, y mucha gente lo hace, pero la lectura se debilita, porque el press de banca escala con el peso corporal de una manera distinta a como lo hace el peso muerto.