Peter Riegel publicó en 1977 una relación sencilla entre distancia y tiempo: el nuevo tiempo es el anterior multiplicado por el cociente de distancias elevado a 1,06. El exponente por encima de uno recoge que el ritmo baja con la distancia.
De 45 minutos en 10 kilómetros salen así una media maratón de 1:39:17 y un maratón de 3:27:01. La fórmula acierta sorprendentemente bien, siempre que el entrenamiento acompañe a la distancia objetivo.
Por qué la predicción del maratón se queda corta
Riegel da por hecho que existe el fondo necesario para la distancia larga. Quien nunca pasa de 15 kilómetros en los entrenamientos no correrá el maratón en el tiempo previsto: la fórmula mide ritmo, no preparación.
Como regla, hasta la media maratón la predicción es utilizable; para el maratón hacen falta al menos varias tiradas largas por encima de 30 kilómetros. Sin ellas, el tiempo real suele quedar diez o quince minutos por encima.
El exponente es personal
1,06 es un promedio. Los corredores con mucho fondo se acercan a 1,04 y son relativamente más fuertes en distancias largas; los de perfil más veloz están en 1,08 y pierden más cuanto más lejos.
Quien tenga dos marcas propias puede deducir su propio exponente y escribirlo aquí. Con eso la predicción se ajusta bastante mejor a la realidad que con el valor estándar.