La potencia necesaria se reparte en tres partes: resistencia del aire, resistencia a la rodadura y pendiente. En llano a 30 km/h, alrededor del ochenta por ciento se va contra el aire, así que bajar la posición rinde ahí más que quitar peso.
La resistencia del aire crece con el cuadrado de la velocidad, y la potencia con el cubo. Pasar de 30 a 40 km/h no exige un tercio más de vatios, sino más del doble.
En el puerto manda el peso; en llano, la superficie
A partir de un ocho por ciento de pendiente y a poca velocidad domina el trabajo de subir: allí cada kilo cuesta vatios directamente, y a 12 km/h el aire es casi irrelevante. Por eso las bicis de montaña se construyen ligeras.
En llano ocurre lo contrario. Un kilo menos a 30 km/h no se nota, mientras que un diez por ciento menos de superficie frontal ahorra unos veinte vatios: una magnitud que no alcanza ningún aligeramiento.
Qué significan el CdA y el coeficiente de rodadura
El CdA es la superficie frontal efectiva en metros cuadrados, es decir el coeficiente aerodinámico por el área. Erguido en una bici urbana ronda 0,55; abajo del manillar, 0,32, y en una posición de contrarreloj cuidada, 0,25 o menos.
El coeficiente de rodadura depende de la cubierta, la presión y el firme. Unas buenas cubiertas de carretera sobre asfalto liso quedan en torno a 0,004, y una cubierta ancha de paseo sobre tierra triplica esa cifra: a 30 km/h son más de cincuenta vatios de diferencia.