Un crédito ECTS no mide horas de clase, sino el trabajo completo: la presencia, la preparación y el estudio para los exámenes. El marco europeo le asigna entre 25 y 30 horas reales, y en España se cuenta habitualmente con 25.
Un curso completo son 60 créditos, es decir entre 1.500 y 1.800 horas. Eso equivale más o menos a una jornada laboral a tiempo completo, que es exactamente como se pensó el sistema.
Por qué el cuatrimestre sale lleno
Treinta créditos en un cuatrimestre a 25 horas por crédito son 750 horas. Repartidas en veinte semanas salen 37,5 horas semanales, una jornada completa, y ahí ya está contado el periodo de exámenes.
Si se reparten solo entre las quince semanas de clase, el resultado pasa de las cincuenta. Por eso el periodo sin docencia no es tiempo libre dentro del sistema ECTS: es la parte prevista para exámenes y trabajos.
Horas de clase y créditos no son lo mismo
Las horas de clase cuentan solo el tiempo en el aula: una asignatura de tres horas semanales suma unas 45 horas de presencia en el cuatrimestre. Los 6 créditos que suele llevar equivalen, en cambio, a 150 horas.
El resto, más de cien horas, es trabajo propio. Medir el esfuerzo por el horario lleva por eso a subestimarlo sistemáticamente, casi por un factor de tres.