En español la velocidad de mecanografía se mide en pulsaciones por minuto, es decir teclas pulsadas incluidos los espacios. Fuera se cuenta en palabras por minuto, y una «palabra» son por convenio cinco pulsaciones: 250 pulsaciones equivalen a 50 palabras.
En las convocatorias de auxiliar administrativo se suelen exigir entre 250 y 300 pulsaciones por minuto con un margen estrecho de errores. Son 50 o 60 palabras, alcanzables con mecanografía a diez dedos y unas semanas de práctica.
Por qué los errores cuentan doble
En las pruebas oficiales se descuenta un número fijo de pulsaciones por cada error, con frecuencia diez o veinticinco. La lógica es que un fallo no cuesta solo la tecla, sino también el tiempo de encontrarlo y corregirlo.
De ahí que escribir rápido y mal salga más lento en la práctica que escribir tranquilo y limpio. Pasado un cinco por ciento de errores, el tiempo de corrección se come lo ganado con la velocidad.
Qué cifras son alcanzables
Quien busca las teclas con dos dedos se queda entre 100 y 150 pulsaciones por minuto. Con el método de diez dedos lo normal está entre 250 y 350, y una persona muy entrenada llega a 400 o más, que son 80 palabras por minuto.
Los récords pasan de las 1.000 pulsaciones, aunque con distribuciones de teclado optimizadas. En el día a día el límite no está en la mano sino en la cabeza: quien redacta en vez de copiar rara vez pasa de 200 pulsaciones.