La nota final es la media ponderada de lo ya evaluado y del examen que queda. Si lo anterior pesa un sesenta por ciento y el examen un cuarenta, entonces final = 0,6 × actual + 0,4 × examen.
Despejando la nota del examen sale lo que hace falta de verdad. El resultado suele bajar los humos: con un 6,2 de media y un cuarenta por ciento de peso, para llegar a un 7 hay que sacar un 8,2 en el examen.
Por qué el último examen mueve tan poco
Cuanto menor es su peso, más extrema tiene que ser la nota para desplazar la media. Con un veinte por ciento de peso, incluso un 10 sube un 6,2 solo hasta 6,96: el 7 se queda fuera por aritmética, no por esfuerzo.
Por eso aquí aparece también la mejor nota final posible. Si el objetivo está por encima, no es cuestión de estudiar más, es que ya no da.
El redondeo decide más de lo que parece
Muchas guías docentes redondean la nota final a un decimal y otras truncan sin más. La diferencia entre un 6,94 y un 6,95 puede decidir entre un 6,9 y un 7,0, y con eso entre aprobado y notable.
Conviene mirarlo antes de planificar el esfuerzo. Donde se trunca, quedarse a una centésima es definitivo; donde se redondea, a veces bastan unas décimas más.