La fórmula mide la legibilidad con dos magnitudes: la longitud media de las frases y el número medio de sílabas por palabra. Frases cortas de palabras cortas dan un índice alto; frases largas de palabras largas, uno bajo.
La fórmula original es inglesa. José Fernández Huerta la adaptó al español en 1959 ajustando los coeficientes, porque las palabras españolas tienen de media más sílabas que las inglesas.
Qué significa el índice
Por encima de 80 se considera muy fácil: frases breves y vocabulario cotidiano, como en la prensa popular. Entre 50 y 65 está la prosa divulgativa normal, y por debajo de 30 la lectura se vuelve difícil, que es donde caen las leyes y los artículos académicos.
Los textos administrativos bajan a menudo de 20. Rara vez es por la dificultad de la idea y casi siempre por las frases encajadas y la nominalización: «la presentación de la solicitud requiere la aportación de» en lugar de «para pedirlo necesitas».
Dónde falla la fórmula
Cuenta sílabas, no sentido. Un texto de frases cortas con tecnicismos incomprensibles saca buena nota aunque no lo entienda nadie, y una frase larga bien construida puede leerse mejor que tres cortas y entrecortadas.
El índice sirve como aviso, no como calificación. Si baja de 30 conviene mirar las frases más largas; si sube mucho después de reescribir, normalmente algo se ha mejorado de verdad.