La transliteración española y la inglesa de los nombres cirílicos se separan bastante, porque cada una reproduce los sonidos con los recursos de su propia lengua. La Х española se escribe J y la inglesa KH: la misma letra, dos resultados que no se parecen.
Por eso el mismo apellido aparece como Jruschov o Khrushchev, como Chaikovski o Tchaikovsky. Ninguna de las dos es incorrecta; incorrecto es mezclarlas dentro de un texto.
Las diferencias que más se notan
La Х pasa a J en español y a KH en inglés — de ahí Jruschov frente a Khrushchev. La Щ se escribe SCH en español y SHCH en inglés, mientras que la Ж es ZH, la Ч es CH y la Ш es SH en las dos.
La В se escribe V, y la Ц, TS. La Ё da IO, y por eso Пётр se escribe Piotr; detrás de una sibilante pierde la i, que es lo que convierte Хрущёв en Jruschov y no en Jruschiov.
Transliterar no es transcribir
La transcripción reproduce el sonido para quien lee en la lengua de destino y depende por tanto del idioma. La transliteración científica de la norma ISO 9 asigna signo a signo y es reversible: allí la Щ pasa a ŝ, que nadie sabe pronunciar pero permite volver al original sin ambigüedad.
En los documentos oficiales manda un tercer sistema: los pasaportes rusos usan desde 2013 una transliteración de base inglesa. Por eso en el pasaporte suele figurar una grafía distinta de la que aparece en la prensa española.