En un texto español de cierta longitud la E es la letra más frecuente, con casi un 14 por ciento, seguida muy de cerca por la A. Ese reparto es tan estable que sirve para romper cifrados y para distinguir idiomas sin leer una palabra.
Los textos cortos se desvían mucho: por debajo de unas doscientas letras el reparto dice más de la frase concreta que del idioma. Por eso la herramienta muestra tanto los porcentajes medidos como la distancia respecto al valor esperado.
El español es una lengua de vocales
Casi la mitad de las letras de un texto español son vocales, alrededor del 47 por ciento. En alemán son cerca del 40 y en inglés algo menos: esa diferencia es la que hace que el español suene tan abierto y que cante al leerlo en voz alta.
El motivo está en la estructura de la sílaba. El español prefiere sílabas de consonante más vocal y admite muy pocos grupos de consonantes al final, mientras que el alemán y el inglés los acumulan con facilidad.
Letras que casi no existen
La W y la K aparecen casi solo en préstamos: entre las dos no llegan al 0,03 por ciento. La X ronda el 0,2 y la Ñ, pese a ser la letra más característica del idioma, se queda en torno al 0,3 por ciento.
Ese último dato sorprende a mucha gente: la eñe identifica al español ante el mundo entero y aparece menos de una vez cada trescientas letras. Su peso es simbólico, no estadístico.