El orden alfabético español coloca las palabras con tilde junto a las que no la llevan: «ábaco» va antes que «azul», no al final. Una ordenación ingenua por códigos de carácter las mandaría detrás de la z, que es lo que hacen muchos programas.
La ñ es letra propia y va después de la n: «ñandú» aparece tras todas las palabras con n y antes de las que empiezan por o. Este ordenador aplica el orden español, no el de los códigos.
Por qué los números necesitan otro orden
Alfabéticamente el 10 va antes que el 9, porque el uno precede al nueve. En una lista de números eso casi nunca es lo que se busca, y para eso está la ordenación numérica, que lee el valor de la cifra al principio de la línea.
Si una línea no contiene ningún número, se manda al final. Así queda a la vista que no encaja en el patrón, en lugar de perderse entre las cifras.
Encontrar los duplicados, no solo quitarlos
Al quitarlos se conserva la primera aparición. Muchas veces importa más saber qué estaba repetido, y por eso la calculadora indica la repetición más frecuente con su número de apariciones.
Si se ignoran mayúsculas y minúsculas, «Barcelona» y «barcelona» cuentan como la misma línea. Con direcciones de correo eso es correcto; con contraseñas e identificadores, no, y por eso se puede desactivar.