El concentrado a base de glicol no baja el punto de congelación de forma proporcional: un 30 por ciento da unos −17 °C, un 40 por ciento unos −25 °C y un 50 por ciento unos −37 °C. A partir de ahí, más concentrado apenas aporta, y por encima del 70 por ciento el punto de congelación vuelve a subir.
Por eso el concentrado puro es el peor llenado posible: congela hacia los −13 °C y conduce el calor bastante peor que la mezcla. Un circuito lleno de anticongelante puro refrigera peor en verano y protege menos en invierno.
Por qué nunca por debajo del 40 por ciento
El concentrado no solo es anticongelante, también es anticorrosivo. Por debajo de un 33 por ciento la proporción de aditivos ya no basta para proteger el aluminio, la fundición y las juntas, y un radiador corroído cuesta más que cualquier avería por helada.
Los fabricantes suelen exigir por eso un mínimo del 40 por ciento incluso en zonas templadas. En ese tramo el anticongelante es un efecto secundario: la función principal es proteger el circuito.
No mezclar tipos
Los distintos tipos —G11, G12, G12++, G13 y sus equivalentes— se diferencian en el paquete de aditivos, no solo en el color. Si se mezclan tipos incompatibles, los aditivos pueden precipitar y obstruir conductos, y el color no es una guía fiable porque cada fabricante lo usa a su manera.
Ante la duda manda la homologación del manual, y al cambiar de tipo hay que purgar el circuito. Reponer con agua destilada no pasa nada a corto plazo, pero diluye la protección: justo para eso está aquí el cálculo de reposición.