La depreciación es en casi todos los coches la partida de gasto más grande, por encima del combustible, el seguro y el taller juntos. No se nota porque nunca llega como factura: aparece de golpe el día que se vende.
No es lineal, sino decreciente: el coche pierde más el primer año y después cada año un porcentaje de lo que le queda. Por eso esta calculadora aplica el porcentaje sobre el valor restante, no sobre el precio de compra.
Por qué el primer año sale tan caro
Al matricularlo, el coche nuevo pasa a ser de ocasión, y ese cambio de condición cuesta con independencia de su estado. Según la marca y la demanda, el primer año se van entre un veinte y un treinta por ciento; después la caída se estabiliza en torno al diez o quince por ciento anual.
Ahí está la ventaja del kilómetro cero: el tramo más caro lo ha pagado otro, mientras que técnica y estéticamente no ha pasado casi nada. Quien cambia de coche cada tres años paga ese tramo una y otra vez.
Qué mueve la curva
El kilometraje, la marca, el tipo de motor y hasta el color pesan bastante. Quien hace muchos kilómetros pierde además por ese lado, y los modelos con demanda incierta —ciertas motorizaciones, equipamientos raros— caen más que la media.
Este cálculo refleja el promedio y no sustituye a la tasación de un coche concreto. Vale para comparar dos decisiones de compra, no para saber por cuánto se venderá un vehículo determinado en otoño.