Un caballo de vapor se define como la potencia necesaria para levantar 75 kilos un metro en un segundo: 735,49875 vatios exactos. La unidad legal es el kilovatio desde hace décadas, y el CV figura en la ficha técnica solo como referencia.
El caballo británico es otra magnitud: 745,7 vatios, algo más de un uno por ciento más. Un folleto en inglés da por eso una cifra ligeramente menor que uno español para el mismo motor.
Dónde marcan los límites de potencia
El permiso A2 está limitado a 35 kW, o sea 47,6 CV, y además a una relación potencia/peso de 0,2 kW por kilo. El A1 se queda en 11 kW, unos 15 CV.
En coche, los conductores noveles en España no tienen límite de potencia desde 2004, cuando se suprimió la antigua restricción del primer año. Lo que sí cambia con la potencia es la prima del seguro.
Los caballos fiscales no son los del motor
El impuesto de circulación español se calcula con los caballos fiscales, que salen de una fórmula basada en el diámetro y la carrera de los cilindros, no de la potencia real. Un coche de 150 CV puede tener once o quince caballos fiscales según su motor.
Por eso dos vehículos con la misma potencia pueden pagar impuestos muy distintos, y también por eso la cifra que aparece en el recibo del ayuntamiento no coincide nunca con la del anuncio.