Un préstamo de coche es un préstamo francés a plazo corto: cuota constante, con más intereses al principio y más amortización al final. Se financia el precio menos la entrada y menos lo que se dé por el coche viejo.
El número que importa no es la cuota, sino la suma de todo lo que se paga. Una cuota baja a plazo largo sale bastante más cara, y en eso se apoya el éxito comercial de las financiaciones con cuota final.
La cuota final y su trampa
Con una cuota final solo se amortiza una parte del coche; el resto queda pendiente en un pago único al terminar. La mensualidad baja mucho, pero los intereses siguen corriendo sobre la parte no amortizada.
Al final hay tres salidas: pagar esa cuota, refinanciarla o devolver el coche. El valor futuro garantizado suele quedar por debajo del precio de mercado, y cuando no, el límite de kilómetros ya se ha cobrado la diferencia.
TIN, TAE y derecho de desistimiento
Dos ofertas solo se comparan por la TAE, que incorpora comisiones y forma de pago. El TIN por sí solo dice poco porque deja fuera los gastos asociados.
La Ley 16/2011 de crédito al consumo da catorce días naturales para desistir del contrato sin justificar el motivo. También limita lo que puede cobrarse por amortizar anticipadamente.