Una tarta se reparte en porciones cuyo número depende de la superficie, no del diámetro. Un molde de 26 tiene 531 centímetros cuadrados y da siete raciones normales; uno de 20 solo cuatro, aunque el diámetro sea apenas una cuarta parte menor.
Ese es el error de planificación que se repite en las celebraciones: de 26 a 30 la superficie crece un 33 por ciento, y de 20 a 26 un 69. Quien planifica por diámetro se queda corto una y otra vez.
Qué tamaño debe tener una ración
Para una merienda con una sola tarta se cuentan unos cien centímetros cuadrados por ración, o sea unas ocho en un molde de 26. Si hay varias tartas, bastan de 45 a 70, porque cada invitado prueba más de una.
En tartas de boda y tartas decoradas las porciones son tradicionalmente pequeñas: se cuenta con unos 40 centímetros cuadrados, porque la tarta es alta y lleva varias capas de crema.
Las tartas de pisos se cuentan aparte
Con varios pisos se suman las superficies, pero el piso de arriba muchas veces no se corta: por tradición se guarda. Quien cuente con eso debería dejarlo fuera del cálculo de raciones.
Además los pisos tienen que diferenciarse bien en diámetro, normalmente al menos seis centímetros, para que la tarta se sostenga y se vea escalonada. La calculadora parte de esa diferencia.