Cambiar dinero casi nunca cuesta lo que pone en el cartel. La parte visible son las comisiones; la mayor está en el tipo: quien podría cambiar a 1,08 y recibe 1,05 paga casi un tres por ciento sin que se mencione comisión alguna.
El tipo medio del mercado es el punto entre compra y venta en el mercado interbancario, la cifra que dan los buscadores y las noticias. Es la única referencia neutral que existe.
Dónde se esconde el recargo
Las casas de cambio de los aeropuertos trabajan casi solo con el tipo y anuncian «sin comisión». Allí son corrientes distancias del cuatro al ocho por ciento respecto al tipo medio, y más todavía en importes pequeños.
Los bancos y las tarjetas, en cambio, suelen declarar una comisión del uno o el dos por ciento y además meten su propio recargo en el tipo. Solo las dos partes juntas dan el precio real, y eso es lo que calcula esta herramienta.
La trampa de la conversión en el datáfono
Cuando un cajero o un datáfono en el extranjero ofrecen «cobrar en euros», es el operador del terminal quien hace el cambio con su propio tipo. Ese recargo suele estar entre el tres y el seis por ciento y se suma a todo lo que ya cobre el banco propio.
La respuesta es siempre la misma: pagar en la moneda del país. Así convierte la propia tarjeta, con un tipo que suele quedar bastante más cerca del medio.