Un bono tiene tres rentabilidades que rara vez coinciden: el cupón sobre el nominal, la rentabilidad corriente sobre el precio pagado y la rentabilidad hasta el vencimiento, que además recoge la diferencia entre lo que se paga y lo que se devuelve.
Solo la tercera es comparable, porque solo ella tiene en cuenta que al final se devuelve el nominal completo: con un precio por debajo de cien, más de lo que se pagó.
Por qué baja el precio cuando suben los tipos
Un bono antiguo con un cupón del tres por ciento compite con otros nuevos que pagan el cuatro. Para que alguien lo compre, su precio tiene que bajar hasta que la rentabilidad total vuelva a estar en el cuatro: el cupón está fijado, así que se ajusta el precio.
Cuanto más largo el plazo restante, mayor el movimiento: con diez años la pérdida de precio tiene que compensar diez años, con uno solo uno. Por eso los bonos largos son los que más pierden en los giros de tipos.
Cómo se calcula la rentabilidad hasta el vencimiento
Es el tipo al que el valor actual de todos los pagos futuros coincide exactamente con el precio de hoy. Esa ecuación no se puede despejar, así que se aproxima numéricamente: esta calculadora busca la solución partiendo el intervalo por la mitad.
En los manuales aparece a menudo una fórmula aproximada con el cupón, la diferencia de precio y el plazo. Suele quedarse a unas centésimas y pierde precisión cuanto más se aleja el precio de cien.