Con varias deudas se paga la cuota mínima en todas y se vuelca cada euro libre en una sola. Cuál sea esa decide el plazo y el coste — y también si uno aguanta hasta el final.
El método de la avalancha empieza por la deuda más cara y ahorra más intereses. El de la bola de nieve empieza por la más pequeña y da antes una victoria visible, porque una deuda desaparece del todo.
En números gana siempre la avalancha
Los intereses corren sobre importes, no sobre número de deudas. Quien salda primero el tipo más alto ahorra, en cualquier escenario posible, al menos tanto como con otro orden: no es una regla práctica, sale directamente del cálculo.
La diferencia es grande cuando los tipos se separan mucho y pequeña cuando se parecen. La calculadora enseña los dos caminos para que la decisión no dependa de la intuición sino de la distancia real entre ellos.
Por qué se defiende igualmente la bola de nieve
Una deuda saldada se ve, y lo que se ve sostiene la constancia. Los estudios de comportamiento encuentran que con la bola de nieve la gente abandona menos, y un plan peor que se cumple vence a uno mejor que se deja a medias.
Por eso a menudo tiene sentido mezclarlos: quitar primero la deuda más pequeña para arrancar y seguir después por tipo de interés. La calculadora da las dos cifras para que se sepa lo que cuesta esa decisión.