La rentabilidad por dividendo pone el reparto en relación con el precio: dos euros sobre una cotización de cincuenta son un cuatro por ciento. Cambia con cada movimiento de la cotización sin que la empresa haya hecho nada.
Por eso al lado va la rentabilidad sobre el precio de compra propio. Quien compró antes gana más sobre el dinero que puso de lo que muestra hoy el panel de cotizaciones.
Por qué una rentabilidad alta no es motivo de compra
La rentabilidad sube cuando el precio baja. Una acción que ha caído de ochenta a cuarenta muestra de golpe el doble de rentabilidad por dividendo, y muchas veces el mercado ha bajado el precio precisamente porque considera ese dividendo en peligro.
De ahí que el porcentaje de beneficio repartido sea la cifra más importante. Dice qué parte del beneficio se reparte; por encima del cien por cien la empresa reparte de su propia sustancia, y ningún balance aguanta eso mucho tiempo.
Qué llega de verdad del dividendo
En España los dividendos tributan como rendimiento del capital mobiliario, con retención en origen y una escala de tramos propia del ahorro. En acciones extranjeras se suma la retención del país de origen, que según el convenio de doble imposición se recupera entera, en parte o nunca.
Esta calculadora da cifras brutas. Quien necesite el neto tiene que restar su propia carga fiscal: depende del tramo, del país del emisor y de la documentación presentada, y no admite un porcentaje único.