El interés compuesto significa que los intereses también generan intereses. Suena poco espectacular, y es la razón por la que la curva a veinte años sube mucho más de lo que sugieren los cinco primeros.
La calculadora capitaliza mensualmente y supone que la aportación entra a principio de mes. Si entra a final, el resultado baja aproximadamente en un mes de intereses.
Dónde está de verdad el efecto
Los primeros años los sostiene casi por completo la aportación, y el interés apenas cuenta. El punto en el que los intereses anuales superan a lo aportado en el año llega, con un 5 % y 200 € al mes, pasados unos veinte años: a partir de ahí trabaja sobre todo el capital.
Por eso en un plan de ahorro la palanca más fuerte es el plazo y no la rentabilidad. Empezar cinco años antes pesa más que medio punto de interés.
Lo que la calculadora no descuenta
No hay impuestos ni inflación. En España las ganancias del ahorro tributan por tramos desde el 19 % hasta el 30 %, y eso reduce lo que queda al rescatar.
La inflación se come además el poder adquisitivo. Quien quiera razonar en términos reales debe introducir el interés menos la inflación esperada: de un 5 % nominal se pasa así a un 3 % aproximado.