Los intereses de un depósito tributan en la base del ahorro del IRPF: un 19 por ciento hasta 6 000 euros, un 21 hasta 50 000, un 23 hasta 200 000, un 27 hasta 300 000 y un 28 por encima. El banco retiene el 19 por ciento en el momento del abono.
La retención no es el impuesto final: si los rendimientos del año superan los 6 000 euros, en la declaración hay que pagar la diferencia. Y si no llegan, parte de lo retenido se devuelve.
Abono anual frente a abono al vencimiento
Con abono anual entra en juego la capitalización, porque los intereses ya cobrados generan a su vez intereses. Con el abono al vencimiento todo el rendimiento cae en un solo ejercicio y puede empujar el conjunto a un tramo más alto de la escala.
Con importes grandes esa diferencia se nota. Un depósito que abona al vencimiento y acumula 8 000 euros de intereses paga un 21 por ciento sobre el exceso de 6 000, mientras que repartido en tres años se habría quedado en el 19.
El rendimiento real es el que decide
Un 3 por ciento con una inflación del 2 no es, después de impuestos, una ganancia: es una pérdida leve de poder adquisitivo. La calculadora da ese rendimiento real porque es lo que determina si la operación tiene sentido.
No es un argumento contra el depósito: para el fondo de emergencia y para el dinero que hace falta dentro de dos años, la seguridad importa más que la rentabilidad. Para construir patrimonio a largo plazo rara vez sirve.