El ROI es el beneficio dividido entre el capital invertido. De 25 000 euros salen 34 000: 9 000 de beneficio y un ROI del 36 por ciento — pero de todo el plazo, no de cada año.
Ahí está la confusión más común. Repartido en cuatro años sale un 7,99 por ciento anual, ni un 36 ni un 9. La rentabilidad anual es la raíz cuarta del cociente, no la cuarta parte del total.
Por qué dividir entre los años está mal
Quien divide 36 entre cuatro llega a un nueve por ciento y se olvida del interés compuesto. En realidad es un 7,99: cuatro años al 7,99 por ciento convierten el capital exactamente en la cifra final, porque cada año parte del resultado del anterior.
La diferencia crece con el plazo. Un 100 por cien en diez años dividido daría un diez por ciento anual; lo correcto es un 7,2, y esos casi tres puntos deciden cualquier comparación entre inversiones.
Lo que el ROI no dice
No sabe de riesgo: un doce por ciento de una participación volátil y un doce de un bono con garantía son la misma cifra. Y no sabe de fechas — un retorno que llega el primer año vale más que el mismo el último.
Para proyectos con varias entradas y salidas de caja, la TIR es la medida más honesta. El ROI sirve para el caso sencillo: dinero que entra una vez y sale una vez.