El reclamo dice «5 % de devolución» y el extracto de diciembre dice otra cosa. Entre las dos cifras está la letra pequeña, y en ella dos condiciones: el tope que la tarjeta abona cada mes y la cuota que cobra cada año. Esta calculadora hace precisamente esa cuenta: recorta la devolución cuando supera el tope, resta la cuota y muestra qué porcentaje del gasto queda de verdad en su bolsillo.
Se rellenan cuatro casillas: cuánto pasa por la tarjeta en un mes, el porcentaje anunciado, el tope mensual de abono —un 0 significa que no hay tope— y la cuota anual. La página devuelve la devolución mensual y anual, el neto una vez descontada la cuota, el porcentaje efectivo sobre el gasto y una nota que indica si el tope se ha alcanzado y a partir de qué gasto la tarjeta deja de costar dinero. No recomienda ninguna tarjeta ni ningún banco: solo pone números donde antes había un porcentaje suelto.
El tope manda por encima del porcentaje
Un 5 % con un tope de 20 € al mes y un gasto de 1.000 € no devuelve 50 €, devuelve 20 €. El cálculo bruto sale de multiplicar el gasto por el porcentaje, pero si el resultado supera el tope, la tarjeta abona el tope y ahí se queda. Los 30 € restantes no se acumulan para el mes siguiente ni aparecen en ninguna parte del extracto: sencillamente no se generan. Sobre 12.000 € de gasto anual, esos 20 € mensuales son 240 € al año y un porcentaje efectivo del 2 %, no el 5 % del reclamo.
A partir del punto en que el tope se alcanza, gastar más con la tarjeta no aumenta la devolución en un solo céntimo, y el porcentaje efectivo baja conforme sube el gasto: los mismos 20 € repartidos sobre 2.000 € de compras son un 1 %. Por eso la herramienta avisa expresamente cuando el importe bruto supera el tope, en lugar de limitarse a mostrar la cifra recortada. Si su tarjeta no tiene tope, escriba 0 en esa casilla y el cálculo se hace sin recorte alguno.
La cuota anual y el punto de equilibrio
La cuota anual se resta del total devuelto en doce meses, y hasta cierto nivel de gasto la tarjeta cuesta más de lo que abona. Con un 1 % de devolución y una cuota de 60 € al año hacen falta 5 € de abono al mes, es decir 500 € de gasto mensual, para quedar en tablas; por debajo de esa cifra el neto es negativo, y la calculadora lo muestra en negativo en lugar de dejarlo en cero. El punto de equilibrio sube cuando sube la cuota y baja cuando sube el porcentaje.
Hay casos en los que ese punto no existe. Si la cuota es de 600 € al año y el tope de abono son 20 € al mes, la tarjeta no puede devolver más de 240 € en doce meses: gaste lo que gaste, la cuenta no cuadra. La herramienta lo dice con esas palabras, no hay punto de equilibrio, en lugar de dibujar un gasto mensual que nadie va a alcanzar. Es la comprobación más rápida antes de mirar ninguna otra cifra: si el tope multiplicado por doce no llega a la cuota, el resto del cálculo sobra.
Qué gasto entra en la casilla y qué no
El número que importa no es todo lo que sale de la cuenta, sino lo que el contrato considera compra bonificable. Las condiciones suelen dejar fuera las transferencias, la retirada de efectivo en cajero, los recibos de suministros como luz, agua o gas, los pagos a la Administración y, con frecuencia, los seguros y las recargas de monederos electrónicos. Si la mitad de su gasto mensual son recibos domiciliados, poner el total en la casilla infla el resultado sin que el banco haya prometido nada distinto.
La devolución se calcula casi siempre sobre el importe cargado, con IVA incluido, que es el que figura en el ticket y en el extracto, no sobre la base imponible. Conviene comprobar en la información precontractual cómo está redactado el tope: hay quien lo fija por mes natural y quien lo fija por periodo de liquidación. Esta página solo hace la aritmética con los datos que usted introduce; de la publicidad y la información precontractual de los productos bancarios se ocupa el Banco de España.