El límite de cien mil euros no se aplica a cada cuenta, sino a cada titular en cada entidad. Es una confusión cara: quien reparte doscientos mil euros entre una cuenta corriente y un depósito a plazo del mismo banco sigue teniendo cubiertos cien mil, mientras que quien pone cien mil en cada uno de dos bancos con licencia distinta los tiene cubiertos enteros. El dinero es el mismo y el resultado no. Esta calculadora aplica el tope entidad por entidad, sobre el saldo que tú hayas reunido en cada una.
Introduce el saldo de hasta tres entidades e indica si las cuentas son personales o conjuntas de dos titulares. Con dos titulares el tope por banco se duplica, porque cada uno tiene el suyo. El resultado te devuelve cuatro cifras y una nota: el total depositado, el importe cubierto, el que se queda fuera y el tope por entidad que se ha aplicado. Conviene tener presente desde el principio el detalle que decide el cálculo: cuenta la licencia bancaria, no la marca comercial que aparece en la tarjeta.
Cien mil euros por titular y por entidad
El tope lo fija la Directiva 2014/49/UE, y por eso la cifra es la misma en toda la Unión Europea: cambia el organismo que paga —en España, el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito—, no el importe. Cien mil euros por depositante y por entidad, no por cuenta ni por producto. En esa suma entra el saldo de las cuentas corrientes, las de ahorro y las imposiciones a plazo fijo, con los intereses devengados hasta el momento en que los depósitos dejan de estar disponibles; quedan fuera los fondos de inversión, las acciones, los bonos y los seguros de ahorro, que no son depósitos aunque se contraten en la misma oficina. Reúne tú lo que haya en cada entidad y la calculadora compara ese total con el tope, banco a banco.
Con los importes de ejemplo la cuenta sale así: ciento veinte mil euros en el primer banco y cincuenta mil en el segundo suman ciento setenta mil, pero cubiertos quedan ciento cincuenta mil. Los veinte mil que sobrepasan el tope en la primera entidad se quedan fuera, aunque en la segunda sobren cincuenta mil euros de margen sin usar. Ese margen no se traspasa: cada entidad responde hasta su propio límite y lo que sobra en una no rescata lo que falta en otra. Traslada esos veinte mil de la primera entidad al tercer campo y la parte no cubierta baja a cero sin que el total cambie ni un euro.
Cuenta conjunta: dos titulares, dos topes
Una cuenta con dos titulares se cubre dos veces. El saldo se atribuye a cada uno según lo que diga el contrato y, a falta de indicación, a partes iguales; cada titular llega hasta su propio límite, de modo que la entidad puede responder por hasta doscientos mil euros. Da igual que la cuenta sea mancomunada o indistinta: para la garantía cuenta cuántos titulares figuran, no cómo se firman las órdenes. Al elegir la opción de cuenta conjunta la calculadora duplica el tope por banco.
Ese tope duplicado se aplica por igual a los tres importes, así que el resultado solo vale si los tres saldos están a nombre de los dos mismos titulares. Mezclar en el mismo cálculo una cuenta personal y otra conjunta devuelve una cifra optimista, porque al saldo individual se le estaría aplicando un tope que no le corresponde: en ese caso conviene calcular cada cuenta por separado. Con más de dos titulares la regla es la misma —cada uno responde de su parte y conserva su límite—, pero esta pantalla está pensada para uno o dos. Y si uno de los dos guarda además dinero a título individual en ese mismo banco, esa parte se acumula a su mitad de la cuenta conjunta bajo un único límite de cien mil euros; la calculadora no lo mezcla.
Lo que cuenta es la licencia, no el rótulo
Dos bancos distintos solo valen como dos si tienen licencia distinta. Dentro de un mismo grupo conviven marcas comerciales, bancos digitales y antiguas cajas absorbidas que comparten una única entidad de crédito, y cuando eso ocurre comparten también un único tope de cien mil euros entre las dos. Repartir el dinero entre dos marcas del mismo grupo no duplica nada: para la garantía sigue siendo el mismo banco, por mucho que las aplicaciones, las tarjetas y las oficinas sean diferentes. El error pasa inadvertido precisamente porque desde fuera todo parece separado.
La comprobación se hace en el Registro de Entidades del Banco de España, donde cada banco figura con su razón social y su código de entidad; si dos marcas remiten a la misma razón social, comparten tope. Ese registro aclara también el otro caso que confunde: la sucursal de un banco de otro país de la Unión Europea no responde ante el fondo español, sino ante el sistema de garantía de su Estado de origen, con el mismo límite de cien mil euros —o su equivalente si el país no tiene el euro— pero con otro organismo detrás y el trámite fuera de España. La calculadora trata cada campo como una entidad independiente; esa suposición la pones tú al rellenarla, no ella.