La distancia adecuada depende de dos cosas: el ancho de la imagen y la resolución. Con 4K la regla más extendida es una vez y media la diagonal; con Full HD, dos veces y media, porque de más cerca se distinguen los puntos.
Más útil que la regla es el ángulo de visión. A partir de unos treinta grados la sensación se parece a la del cine, y eso corresponde más o menos a vez y media la diagonal; la recomendación de THX para cine en casa es de cuarenta grados.
Las pulgadas por sí solas no dicen nada
La cifra en pulgadas es la diagonal, no el ancho. Un televisor de 55 pulgadas en formato 16:9 mide 122 centímetros de ancho y 69 de alto: el ancho es algo más de dos tercios de la diagonal en centímetros.
Para saber si cabe en el mueble importa el ancho más el marco; para la distancia, solo el ancho. Por eso aquí aparecen las dos medidas junto a las pulgadas.
Qué aporta de verdad el 4K
Un ojo con visión normal separa dos puntos que estén a un minuto de arco. Con 4K y 55 pulgadas ese límite queda en torno a 1,1 metros: más cerca se ven los píxeles y más lejos, no.
De ahí una conclusión incómoda: quien se sienta a tres metros de un televisor de 55 pulgadas apenas notará la diferencia entre Full HD y 4K. La ventaja aparece con pantallas más grandes o distancias más cortas.