Celsius y Fahrenheit se diferencian en dos cosas: dónde ponen el cero y cuánto vale un grado. Un grado Celsius equivale a 1,8 Fahrenheit, y las dos escalas se cruzan en cuarenta bajo cero, donde marcan lo mismo.
El kelvin tiene el mismo tamaño de grado que el Celsius pero arranca en el cero absoluto. Por eso entre Celsius y kelvin solo se suma o se resta, nunca se multiplica.
Por qué las recetas estadounidenses despistan
Las temperaturas de horno de las recetas de Estados Unidos vienen en Fahrenheit: 350 °F son 177 °C, 375 °F son 191 °C y 425 °F son 218 °C. En la práctica se redondea al escalón del propio horno: 180, 190 y 220.
Al revés, 200 °C son unos 390 °F. Quien ajuste el horno a ojo se desvía fácilmente veinte grados, y en masas con levadura o merengues esa diferencia decide el resultado.
El cero absoluto
Cero kelvin son −273,15 °C. Ahí el movimiento térmico de las partículas es mínimo y no se puede bajar más, así que en kelvin no existen los valores negativos.
Desde 2019 el kelvin se define mediante la constante de Boltzmann y ya no por el punto triple del agua. Para el día a día no cambia nada; para la metrología es el paso a una definición sin objeto físico de referencia.