El galón estadounidense contiene 3,785 litros y el británico 4,546: un veinte por ciento de diferencia con el mismo nombre. Quien convierta un consumo en «miles per gallon» tiene que saber de cuál se habla.
Con la onza líquida la relación se invierte: la estadounidense mide 29,57 mililitros y la británica solo 28,41. Deducir una diferencia de la otra lleva a equivocarse en sentido contrario, y por eso aquí aparecen las dos.
Por qué hay dos galones
Estados Unidos heredó en 1707 el galón de vino inglés, de 231 pulgadas cúbicas. Reino Unido rehízo su sistema de medidas en 1824 y definió el galón imperial como el volumen de diez libras de agua: 4,546 litros.
Los estadounidenses no siguieron aquella reforma. Desde entonces conviven dos galones y, con ellos, dos pintas, dos cuartos y dos onzas líquidas.
Metros cúbicos y litros
Un metro cúbico son exactamente 1.000 litros, y un litro exactamente 1.000 centímetros cúbicos. Esa relación redonda explica que en obra y en los contadores se cuente en metros cúbicos y en casa en litros.
Por eso la factura del agua viene en m³: un metro cúbico son mil litros, y en España el precio ronda entre uno y tres euros según el municipio y el tramo de consumo.