Un hercio es un ciclo por segundo. Las revoluciones por minuto son lo mismo dividido entre sesenta: 3 000 revoluciones equivalen a 50 hercios, justo la frecuencia de la red, y por eso un motor síncrono de dos polos gira a ese régimen.
El periodo es el inverso: a 50 hercios, un ciclo dura 20 milisegundos. Esa cifra está detrás del parpadeo de los antiguos fluorescentes y de la frecuencia de imagen de las normas de televisión europeas.
Por qué 50 hercios y no 60
La frecuencia de red es una convención histórica sin motivo físico. Europa eligió 50 y Norteamérica 60; las dos funcionan, y la división se mantiene porque cambiarla afectaría a todos los aparatos.
En la práctica tiene consecuencias: un motor en una red de 60 hercios gira un veinte por ciento más rápido, y un transformador diseñado para 60 puede saturarse en una red de 50. Al revés es menos problemático.
Frecuencia y longitud de onda
Para las ondas electromagnéticas, la longitud de onda es la velocidad de la luz dividida entre la frecuencia. A 100 megahercios en la banda de FM son tres metros, y a 2,4 gigahercios en la banda del wifi, 12,5 centímetros.
De ahí sale la longitud de las antenas: una antena de cuarto de onda para 100 megahercios mide 75 centímetros, y para 2,4 gigahercios poco más de tres. Por eso las antenas de wifi son tan cortas y las de radio del coche tan largas.