La talla europea se basa en el punto París: una talla equivale a dos tercios de centímetro. Y no mide el pie, sino la horma, que es alrededor de centímetro y medio más larga para que los dedos tengan sitio.
Las tallas británicas y estadounidenses cuentan en tercios de pulgada, y las japonesas directamente en centímetros de pie. Por eso entre sistemas no hay equivalencias exactas, solo aproximaciones.
Cómo medir bien
Mejor por la tarde, cuando el pie está más hinchado, de pie y sobre un papel apoyado en la pared. Talón contra la pared, marca del dedo más largo y a medir. Y los dos pies, porque casi nunca son iguales.
A la medida obtenida se le suman entre diez y quince milímetros. En zapatillas de correr conviene algo más, porque el pie se desplaza hacia delante al pisar; en zapato de vestir, algo menos.
Por qué la misma talla calza distinto
No hay una norma obligatoria para la forma de la horma. Dos pares de la talla 42 pueden diferir en más de media talla según fabricante, modelo y corte.
En pies anchos entra además el ancho de horma, que muchas marcas indican con una letra. Cuando un zapato aprieta, el problema suele estar ahí antes que en la longitud.