Doce litros por minuto son 0,72 metros cúbicos por hora, el caudal de una ducha corriente. La conversión entre unidades es pura multiplicación, pero las cifras quedan tan separadas que un error pasa desapercibido con facilidad.
Más que la conversión suele importar la velocidad de circulación: el mismo caudal por un tubo estrecho significa mucha velocidad, ruido y pérdida de carga. Por eso al dimensionar no se limita el caudal, sino la velocidad.
Lo habitual en una instalación doméstica
Un lavabo necesita unos 6 litros por minuto, una ducha entre 8 y 12, y una bañera hasta 20. Un cabezal de bajo consumo se apaña con 6 u 8, lo que reduce de forma apreciable el agua caliente: la mayor partida de la casa.
Para dimensionar no se suman todos los puntos de consumo, sino que se aplica un coeficiente de simultaneidad. Si no, saldrían secciones de tubería que nunca se aprovecharían y en las que el agua se quedaría parada.
El límite es la velocidad
En agua sanitaria se admiten hasta unos dos metros por segundo, y en calefacción más bien de 0,3 a 0,8. Por encima empieza a oírse, y la pérdida de carga sube con el cuadrado de la velocidad.
Doce litros por minuto por un tubo de 20 milímetros dan unos 0,64 metros por segundo: nada llamativo. El mismo caudal por uno de diez serían 2,5 metros por segundo, y eso se oye en toda la casa.