Una reunión cuesta el tiempo de trabajo de todos los que están dentro, y ese tiempo vale más que el salario bruto. Con 32 000 euros anuales y jornada de 40 horas, la hora sale a 15,33 euros; con la cuota patronal, a algo más de 20.
Ocupar a ocho personas durante una hora son entonces unos 162 euros. Repetido cada semana pasa de 7 700 euros al año, y la preparación todavía no está contada.
Por qué el coste horario supera al salario
Al salario bruto se le suma la cuota patronal a la Seguridad Social, que ronda el 32 por ciento entre contingencias comunes, desempleo, FOGASA y formación. A eso se añaden vacaciones y festivos, que se pagan y no se trabajan.
Los costes de puesto de trabajo —oficina, equipo, licencias— van todavía por encima y suelen añadir entre un diez y un veinte por ciento más. La calculadora los deja fuera para que la cifra quede del lado conservador.
Lo que la cifra no dice
Una reunión cara no es automáticamente una mala reunión: una decisión que si no se queda tres semanas parada vale de sobra esos 162 euros. La cifra no responde a si hacía falta, sino a cuánto cuesta.
Su utilidad está en la comparación: la misma ronda por escrito cuesta una fracción. Y deja ver lo que significa invitar a una persona más: con ocho asistentes, cada añadido cuesta unos 20 euros por hora.