El punto de equilibrio es la cantidad a partir de la cual quedan cubiertos los costes fijos. Sale de dividir los costes fijos entre el margen de contribución unitario, es decir, entre lo que queda del precio después de restar el coste variable.
Con 12 000 euros de costes fijos, 49 de precio y 22 de coste variable quedan 27 euros por unidad. Hacen falta 445 unidades antes de que aparezca el primer euro de beneficio.
Por qué el precio pesa más que el volumen
Un euro más de precio aumenta el margen de contribución en ese mismo euro y baja de inmediato la cantidad necesaria. De 27 se pasa a 28, y el umbral cae de 445 a 429 unidades sin vender ni una más.
Al revés, un descuento cuesta más de lo que parece. Un diez por ciento sobre 49 euros se lleva 4,90 de los 27 de margen: un 18 por ciento. Habría que vender algo más de una quinta parte más solo para mantener el mismo margen total.
Lo que el cálculo da por supuesto
Supone que los costes fijos se mantienen dentro del tramo analizado y que el coste variable por unidad es siempre el mismo. Ambas cosas valen solo en una franja: un segundo turno o una nave mayor suben los fijos de golpe.
Por eso el punto de equilibrio habla del siguiente periodo, no de cualquier cantidad. Quien quiera doblar el volumen debería rehacer el cálculo con los costes fijos que regirán entonces.