El CPC es una división simple: dinero gastado entre clics conseguidos. Solo cobra sentido al compararlo — con el mes anterior, con otro canal, con lo que vale un cliente.
Por eso esta herramienta calcula además dos cifras que lo sitúan: la tasa de clics y el coste por mil impresiones.
El CPC solo no dice gran cosa
Un clic barato no es un objetivo: los clics que no compran salen caros incluso a diez céntimos. La cifra de la que depende una campaña es el coste por venta, y el CPC es apenas una de sus piezas.
Cobra sentido frente al margen: si un cliente deja 40 euros de margen y compra uno de cada cincuenta visitantes, el clic no puede pasar de 80 céntimos.
Cómo se enlazan CPC, CTR y CPM
El CPM es el precio de mil impresiones y el CPC el de un clic. Entre los dos está la tasa de clics: CPC = CPM ÷ (CTR · 10).
Si sube el CTR, con el mismo CPM baja el precio del clic. Un anuncio mejor se paga por partida doble: trae más clics y abarata cada uno.