El periodo de retorno simple es la inversión dividida entre el flujo neto anual. Con 48 000 euros de inversión y 12 000 de flujo neto salen cuatro años: una cifra rápida de calcular y fácil de comparar.
Lo que ignora es que un euro dentro de cinco años vale menos que hoy. El cálculo descontado actualiza cada flujo y por eso da siempre un plazo más largo.
Lo que el periodo de retorno no mide
No dice nada de lo que ocurre después del punto de equilibrio. Dos inversiones con el mismo periodo de retorno pueden ser muy distintas en rentabilidad si una sigue funcionando diez años más y la otra dos.
Es por tanto una medida de riesgo y no de rentabilidad: responde a cuánto tiempo queda inmovilizado el dinero, no a si merece la pena. Para lo segundo hace falta el valor actual neto de toda la vida útil.
Por qué el tipo de descuento decide
El tipo refleja lo que ese capital rendiría en otro sitio o lo que cuesta conseguirlo. Quien financia con deuda usa el tipo del préstamo; quien pone dinero propio, la rentabilidad de la mejor alternativa disponible.
Un tipo demasiado bajo hace que cualquier inversión parezca buena. Como suelo razonable sirve el tipo al que la propia empresa podría endeudarse: por debajo de ahí, el cálculo se está engañando solo.