La M del CPM son mil en números romanos, no millones: es lo que cuestan mil impresiones. El detalle se olvida a menudo al comparar presupuestos, y de ahí salen errores de tres ceros.
La calculadora despeja la fórmula en las tres direcciones, porque en planificación de medios cualquiera de las tres magnitudes puede ser la incógnita.
Por qué mil y no una
Porque el precio de una impresión sería un número incómodo con cuatro ceros tras la coma. Con un CPM de 1,50 €, la impresión suelta cuesta 0,0015 €, y así no se comparan dos ofertas.
La calculadora enseña las dos cifras: el CPM para comparar y el precio por impresión para hacerse una idea de lo poco que vale un anuncio suelto.
El CPM y la visibilidad
Una impresión todavía no es una mirada. El sector distingue entre impresiones servidas y visibles, y visible suele significar que al menos la mitad del anuncio estuvo al menos un segundo en pantalla.
Un CPM barato sobre impresiones servidas puede salir más caro que uno alto sobre impresiones visibles. Antes de comparar dos ofertas hay que saber cuál de las dos cifras va en el denominador.