La tasa de conversión es la parte de las visitas que hace lo que la página pretende: comprar, pedir presupuesto, apuntarse. Se calcula sin más como conversiones entre visitas.
Lo difícil no es la fórmula sino el denominador: qué cuenta como visita, si sesiones, personas o dispositivos. Sin fijar eso, dos tasas de conversión no se pueden comparar.
Un dos por ciento suena poco y es mucho
Con 3000 visitas y 60 conversiones sale un dos por ciento, es decir una conversión cada cincuenta visitas. Subir esa tasa al tres por ciento da treinta conversiones más con el mismo tráfico, sin un euro adicional.
Por eso esta herramienta calcula las dos cosas: el resultado con la tasa objetivo y cuántas visitas cuesta una sola conversión más.
Por qué engañan las cifras pequeñas
Con veinte visitas y una conversión el papel dice un cinco por ciento, y una segunda conversión lo convertiría en un diez. Esos saltos son azar, no conocimiento.
Para afirmar algo con fundamento hacen falta órdenes de mil visitas por variante. Es también el motivo de que un test A/B con conversiones escasas dure semanas.