El dígito de control de un código de barras sale de todas las cifras anteriores: de derecha a izquierda se multiplican alternando por tres y por uno, se suman y el resultado se completa hasta el siguiente múltiplo de diez. Esa diferencia es el dígito.
Así se detecta casi cualquier error de tecleo. Una cifra equivocada siempre se descubre, y dos cifras contiguas intercambiadas en la mayoría de los casos: ese es justamente el objetivo de alternar los pesos.
Qué significan las primeras cifras
El prefijo identifica a la organización GS1 que asignó el número, no el país de fabricación. El 84 corresponde a GS1 España, del 400 al 440 a Alemania y del 30 al 37 a Francia: un prefijo español solo indica dónde compró la empresa sus números.
Por eso la idea extendida de que el código de barras revela el país de origen es sencillamente falsa. Un producto fabricado en China por una empresa española lleva un 84, y eso cumple perfectamente la norma.
Los prefijos especiales
Los códigos que empiezan por 20 a 29 están reservados para uso interno: son los de las etiquetas de báscula del supermercado y no salen del establecimiento. Por eso pueden contradecirse entre dos tiendas.
El 977 identifica publicaciones periódicas y el 978 y 979 los libros: desde 2007 el ISBN no es otra cosa que un EAN-13 con prefijo 978. El dígito de control se calcula allí igual que en cualquier otro artículo.