Calculadora de fondo de maniobra y liquidez

Calcula el fondo de maniobra y las tres ratios de liquidez a partir de cuatro cifras del balance.

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Existencias, derechos de cobro y tesorería: todo lo que el balance espera convertir en dinero dentro del ejercicio.

Mercaderías, materias primas y producto en curso. Es una parte del activo corriente, no una cifra que se sume aparte.

Caja y bancos. Si cuentas las inversiones financieras a corto plazo como disponible, inclúyelas aquí: lo que escribas es el numerador de la liquidez inmediata.

Deudas que vencen antes de doce meses: proveedores, Hacienda, Seguridad Social, préstamos a corto. Tiene que ser mayor que cero.

Fondo de maniobra 200.000 €. Ratio de liquidez 166,67 %, prueba ácida 100 %, disponibilidad 26,67 %.

Fondo de maniobra
200.000,00 €
Liquidez corriente
166,67 %
Prueba ácida, sin existencias
100 %
Liquidez inmediata, sólo tesorería
26,67 %
Cómo leer estas cifras
El activo corriente cubre el pasivo corriente. Si el margen basta depende del sector: un comercio necesita menos colchón que una fábrica con ciclos largos.

El fondo de maniobra es lo que queda del activo corriente cuando se ha pagado todo el pasivo corriente, y esta calculadora lo saca junto con las tres ratios de liquidez a partir de las mismas cuatro cifras. Con 500.000 € de activo corriente, 300.000 € de deuda a menos de un año, 200.000 € de existencias y 80.000 € en el banco, el fondo de maniobra es de 200.000 €, la liquidez corriente del 166,67 %, la prueba ácida del 100 % y la liquidez inmediata del 26,67 %.

Un fondo de maniobra negativo no es por sí mismo una mala noticia. Una cadena de supermercados vive con él de forma permanente: el cliente paga en caja el mismo día y al proveedor se le paga a treinta o sesenta días, de modo que el pasivo corriente financia las existencias. Con 100.000 € de activo corriente y 180.000 € de pasivo, la herramienta devuelve −80.000 € y una liquidez corriente del 55,56 %; en ese supermercado es el modelo funcionando, y en un taller que cobra a noventa días es un aviso serio.

Las existencias y el dinero salen de dentro del activo corriente

El error más repetido es tratar las dos casillas intermedias como añadidos. Alguien escribe en «activo corriente» sólo el saldo de clientes y luego suma aparte las existencias y la caja, con lo que el total real se queda corto y las tres ratios salen bajas a la vez. Por eso, cuando existencias más tesorería superan al activo corriente, la calculadora no devuelve ningún número: con esas cifras la prueba ácida saldría por debajo de la liquidez inmediata, cosa imposible en un balance de verdad, y con existencias mayores que el total, hasta negativa. Prefiere detenerse antes que dar un resultado que parece un diagnóstico y sólo es una casilla mal rellenada.

Hay una comprobación rápida en el propio resultado. Si la prueba ácida sale exactamente igual que la liquidez inmediata, es que existencias y tesorería ya suman todo el activo corriente y los clientes se han quedado fuera. En una empresa que factura a crédito, la partida de deudores suele pesar tanto como el almacén, y es justo la que separa esas dos ratios. En el ejemplo de arriba los 500.000 € se reparten en 200.000 € de existencias, 80.000 € de tesorería y 220.000 € de derechos de cobro; son esos 220.000 € los que sostienen la prueba ácida en el 100 %.

Lo que separa a las tres ratios es lo que se acepta como vendible

Las tres se dividen entre el mismo pasivo corriente, así que lo único que las diferencia es lo que se admite en el numerador. En el ejemplo van del 166,67 % al 100 % y de ahí al 26,67 %, y esos saltos tienen nombre: los 66,67 puntos que separan a las dos primeras son las existencias divididas entre la deuda a corto, ni más ni menos. Leer la liquidez corriente sola equivale a dar por hecho que el almacén se vende entero y al precio al que está valorado, cosa que sólo ocurre cuando no hay ninguna prisa por venderlo.

Conviene saber también lo que ninguna de las tres detecta. La herramienta toma las cifras tal como están en el balance: un cliente que no va a pagar sigue contando en la liquidez corriente y en la prueba ácida hasta que la empresa lo deteriora en su contabilidad. Y por el otro lado, una liquidez inmediata muy alta no es una nota mejor: significa dinero parado en cuenta, que es la forma más cara de estar tranquilo. La cifra útil no es la máxima, sino la que cubre los pagos de las próximas semanas sin tener que vender nada con descuento.

El «dos a uno» es una herencia, no una norma

La regla de que la liquidez corriente debe rondar el 200 % viene de los manuales de análisis de crédito estadounidenses de comienzos del siglo pasado, escritos para empresas industriales que financiaban sus campañas con crédito bancario a corto plazo. Aplicada hoy a un supermercado, a una empresa de servicios sin almacén o a una constructora con obra en curso, no describe gran cosa. Por eso esta página no marca ningún valor como correcto: el mismo 90 % puede ser rutina en un negocio que cobra al contado y una alarma en uno que factura a noventa días.

Lo que sí funciona es comparar. Primero, la empresa consigo misma en varios cierres seguidos, porque la tendencia dice más que el nivel. Segundo, con las cuentas depositadas de competidores del mismo tamaño y sector, que son públicas. Y conviene recordar que una ratio es una foto del día del cierre, y que el cierre suele caer cuando el almacén está en su punto más bajo, justo después de la campaña; en junio las mismas cuentas darían otra cosa. Un detalle de lectura: aquí los resultados salen en porcentaje, así que ese 166,67 % es el 1,67 que los manuales escriben como coeficiente.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la calculadora no me deja seguir?
Porque las existencias y la tesorería son partes del activo corriente. Si su suma supera la cifra total, alguna casilla está mal y el resultado sería inventado: la prueba ácida saldría por debajo de la liquidez inmediata, cosa imposible en un balance real. La herramienta se detiene en lugar de devolverlo. También hace falta un pasivo corriente mayor que cero: sin deuda a corto plazo, dividir entre él no significa nada.
¿Un fondo de maniobra negativo significa que la empresa va mal?
No. Indica que el pasivo corriente financia parte del activo, y eso puede ser el modelo de negocio: en el comercio minorista el cliente paga al contado y el proveedor cobra a sesenta días. Lo que conviene mirar es si la situación es estable desde hace años o aparece de golpe en una empresa que factura a noventa días, porque entonces suele venir de un problema de cobro.
¿De dónde saco los cuatro datos?
Del balance. En el modelo del Plan General de Contabilidad son la masa de activo corriente, el epígrafe de existencias, el de efectivo y otros activos líquidos equivalentes, y la masa de pasivo corriente; ese plan está aprobado por real decreto y lo desarrolla el ICAC. Los grupos que consolidan con las normas internacionales de información financiera usan otros rótulos, pero la separación entre corriente y no corriente es la misma.

Fuentes

Cifras vigentes en 2026. Los resultados son orientativos y no sustituyen a una asesoría laboral o fiscal.

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