Para saber cuántas máquinas necesita un pedido no basta con dividir las piezas entre el tiempo de ciclo. Esta calculadora hace las cuatro cuentas en orden: sube la demanda para compensar la merma, convierte esa cantidad en horas de producción, mide cuántas horas útiles da una máquina en el periodo y divide lo uno entre lo otro. Con 9.500 piezas buenas, 3 minutos por unidad, 16 horas al día, 20 días laborables y un 5 % de merma salen 10.000 unidades a lanzar y 500 horas de trabajo.
Lo que suele sorprender es la segunda mitad del cálculo. Con un 85 % de disponibilidad, esas 16 horas por 20 días no son 320 horas de producción sino 272: el resto se va en cambios de formato, ajustes y paradas. Las 500 horas necesarias entre 272 dan 1,84 máquinas, y como no existe media máquina el resultado se redondea hacia arriba: dos, con 44 horas de margen. Ese margen es lo que separa un plan que aguanta un imprevisto de otro que ya va tarde el primer día.
La merma se compensa dividiendo, no sumando
El error más caro de esta cuenta es compensar la merma sumando el porcentaje. Si necesitas 100 piezas buenas y el 5 % sale defectuoso, lanzar 105 no llega: de esas 105 se pierden 5,25 y te quedas en 99,75. La cuenta correcta divide en lugar de sumar: 100 entre 0,95 son 105,26. Con la demanda del ejemplo, 9.500 piezas al 5 % de merma, sumar el porcentaje da 9.975 unidades a lanzar mientras que dividir da 10.000 exactas. Veinticinco piezas de diferencia en un solo lote parecen poca cosa, hasta que el cliente las pide y no están en el almacén.
El desajuste crece más deprisa que la propia merma. Al 5 % hay que lanzar un 5,3 % de más; al 10 %, un 11,1 %; al 20 %, un 25 %; al 30 %, casi un 43 %. Por eso una línea que empeora de un 4 % a un 8 % no gasta exactamente el doble en material perdido, gasta un poco más, y las horas de máquina suben con ella, porque la calculadora convierte en tiempo la cantidad lanzada y no la demanda. Cuando la merma ya es alta, cada punto que se recorta devuelve horas de producción sin tocar la jornada, y sale bastante más barato que abrir un turno.
La disponibilidad no mide lo rápida que es la máquina
La disponibilidad es la parte del tiempo de apertura en la que la máquina puede producir de verdad. No mide lo rápido que va —eso ya está en el tiempo de ciclo—, sino cuánto del turno se lo comen el arranque, los cambios de formato, las averías y el mantenimiento planificado. Un 85 % en un turno es una cifra corriente; una prensa que cambia de referencia varias veces al día puede quedarse en un 60 %, y una línea dedicada a un solo producto pasar del 90 %. En el ejemplo, 16 horas por 20 días son 320 horas de apertura y solo 272 de producción.
Aquí se falla de dos maneras. La primera es dejar el 100 %: el plan sale impecable sobre el papel y se rompe el primer día que hay un cambio de formato. La segunda es contar la misma pérdida dos veces, poniendo un ciclo ya penalizado por paradas y además una disponibilidad baja. El reparto limpio es este: en el ciclo, los minutos que tarda una pieza con la máquina en marcha; en la disponibilidad, el tiempo en que no está en marcha. El término tiene definición normalizada en la terminología de mantenimiento que publica la Asociación Española de Normalización, y conviene usarla tal cual para que la cifra signifique lo mismo en toda la planta.
El redondeo hacia arriba y lo que hace con el margen
El número de máquinas se redondea hacia arriba porque media máquina no existe. Con 500 horas necesarias y 272 disponibles salen 1,84, y eso significa dos: entre las dos suman 544 horas y sobran 44. Ese margen es el resultado que más conviene mirar, porque las dos máquinas no quedan llenas y la segunda trabaja a medias. Cuarenta y cuatro horas sobre 544 son poco más de un 8 %: cubren una avería de un día, no una semana mala. Si el margen sale rozando el cero, el plan no tiene hueco para recuperar y cualquier parada se convierte en retraso de entrega.
Lo incómodo del redondeo es lo que ocurre justo al cruzar un entero. Sube el tiempo de ciclo de 3 a 3,3 minutos y las horas necesarias pasan de 500 a 550; entre 272 dan 2,02 máquinas, es decir tres, con 266 horas paradas. Tres décimas de minuto por pieza y una máquina entera de diferencia. Antes de comprarla vale la pena mirar las otras palancas: con un día laborable más cada máquina ofrece 285,6 horas y dos ya cubren las 550, y bajar la merma reduce la cantidad lanzada y con ella las horas. Cambia un dato cada vez y observa en qué punto salta el redondeo.