Una fracción y un porcentaje dicen lo mismo con distinta unidad: 3/4 son la parte, el 75 % es esa misma parte contada sobre cien. El paso de una forma a la otra es una división seguida de una multiplicación: 3 ÷ 4 = 0,75, y 0,75 · 100 = 75 %.
La conversión hace falta sobre todo para comparar. 17 de 20 y 34 de 40 son exactamente la misma proporción, pero eso no se ve hasta que las dos se escriben como el 85 %.
El decimal que hay en medio
La división es el trabajo de verdad; multiplicar por cien sólo cambia la escala. 3 ÷ 4 da 0,75, y ese 0,75 ya es la respuesta: setenta y cinco centésimas, o sea 75 de cada 100.
Por eso las fracciones más frecuentes se acaban sabiendo de memoria y se dejan de calcular: 1/2 es el 50 %, 1/4 el 25 %, 1/5 el 20 %, 1/8 el 12,5 % y 3/8 el 37,5 %.
Notas, encuestas y partes de un total
En un examen de 40 preguntas, 34 aciertos son el 85 %; como las notas van sobre diez, ese 85 % se convierte en un 8,5. El aprobado está en el 5, es decir, acertar justo la mitad.
En una encuesta el porcentaje sirve para poner muestras distintas en la misma escala: 312 respuestas afirmativas de 1.200 son el 26 %, y 91 de 350 también son el 26 %, aunque las cifras en bruto no se parezcan en nada.