Sumar un porcentaje a una cantidad es multiplicarla, no hacer dos cuentas. Una base imponible de 250 € a la que se añade el 21 % de IVA asciende a 302,50 €, y de esa cifra 52,50 € son la cuota del impuesto. La calculadora multiplica por 1,21 y muestra aparte esa cuota, que es el dato que suele hacer falta para la factura.
Ese es el uso más habitual en España: pasar de la base imponible al total con IVA. Pero la operación no cambia al actualizar un alquiler, al aplicar una subida salarial o al añadir un margen a un presupuesto, y por eso el campo del porcentaje admite cualquier cifra y no solo los tipos impositivos.
Sumar el 21 % y luego restarlo no devuelve la cifra original
Es la equivocación que más se repite. De 250 € se pasa a 302,50 € con el 21 %; al restar después el 21 % de esos 302,50 € no reaparecen los 250 €, sino 238,98 €. La cuota se calculó sobre 250 y el descuento sobre 302,50, que es una cantidad mayor, así que el segundo porcentaje pesa más que el primero.
La pérdida es siempre el cuadrado del porcentaje: subir y bajar un 21 % deja un 4,41 % por debajo del punto de partida, y subir y bajar un 10 % deja un 1 % por debajo. Para deshacer la subida hay que dividir: 302,50 ÷ 1,21 = 250. Y si se busca un descuento que la anule, el porcentaje no es 21 sino 17,36 %, porque 21 sobre 121 da 17,3554 %.
Los tres tipos de IVA y lo que hay más allá
El 21 % general se aplica por defecto a casi todo. El 10 % reducido cubre hostelería, transporte de viajeros, alimentación en general y vivienda nueva: una comida con 48 € de base sale por 52,80 €. El 4 % superreducido queda para pan, leche, huevos, frutas, verduras, libros, periódicos y medicamentos de uso humano.
Fuera del impuesto la cuenta es idéntica. Un alquiler de 850 € actualizado con un índice de referencia del 2,2 % pasa a 868,70 €, y un presupuesto crece igual con un 7 % de imprevistos. Conviene recordar que Canarias, Ceuta y Melilla quedan fuera del IVA y aplican IGIC e IPSI, con tipos propios: allí el porcentaje que hay que escribir es otro.
Dos subidas seguidas no se suman
Dos incrementos consecutivos del 10 % no hacen un 20 %: de 100 se pasa a 110 y de ahí a 121, o sea un 21 %. Los porcentajes encadenados se multiplican entre sí, nunca se suman, así que hay que aplicarlos de uno en uno.
El orden, en cambio, es indiferente. Rebajar un 10 % la base de 250 € y añadir luego el 21 % da 272,25 €, y añadir primero el 21 % y descontar después el 10 % del total da esos mismos 272,25 €. Por eso un descuento comercial rebaja también la cuota de IVA en la misma proporción.