El agua que mueve un adulto al día ronda los 30 o 35 mililitros por kilo de peso. Casi un tercio llega con la comida: la verdura, la fruta y los guisos son agua en su mayor parte.
Las recomendaciones europeas hablan de unos dos litros diarios de bebida en mujeres y dos y medio en hombres, en condiciones normales. Todo lo que se aleje de ahí depende del ejercicio, del clima y de lo que se coma.
Lo de los ocho vasos no viene de ningún estudio
Procede de una recomendación de 1945 que decía, en la misma frase, que la mayor parte de esa cantidad ya está contenida en los alimentos preparados. La coletilla se perdió al repetirla y quedó solo la cifra.
Es más útil mirar la orina: si es de color claro y la cantidad es la habitual, la ingesta va bien. La sed y una orina oscura son señales bastante más fiables que un número de vasos.
Cuándo hace falta más y cuándo menos
Haciendo ejercicio se pierde entre medio litro y un litro de sudor por hora, y bastante más con calor. La fiebre, la diarrea y los vómitos también disparan las necesidades.
Al revés, hay enfermedades en las que el médico limita expresamente los líquidos, como la insuficiencia cardíaca o renal avanzada. En esos casos manda la indicación médica y no la regla general.