Durante el primer año la edad de un niño se cuenta en semanas y después en meses. No es costumbre sin más: en esa etapa el cambio es tan rápido que dos semanas de diferencia se notan claramente en el desarrollo.
En los prematuros se lleva además la edad corregida, contada desde la fecha prevista de parto y no desde la real. Es la referencia para todos los hitos del desarrollo durante los dos primeros años.
Por qué importa la edad corregida
Un bebé que nació seis semanas antes de tiempo, a los cuatro meses está en el desarrollo de uno de dos meses y medio. Medirlo por el calendario hace pasar por retraso lo que es simplemente tiempo que no pasó dentro.
Lo habitual es corregir hasta los dos años, cuando la mayoría de los prematuros ya ha recuperado la distancia. Para las vacunas, en cambio, siempre manda la edad real, no la corregida.
El calendario de revisiones del pediatra
Las primeras se agolpan: una en la maternidad, otra en los primeros días de vida y otra hacia el mes. Después vienen las de los dos, cuatro, seis y doce meses, coincidiendo con buena parte del calendario vacunal.
Las fechas exactas varían entre comunidades autónomas, porque el programa del niño sano es competencia de cada servicio de salud. Aquí se toma el esquema más extendido como referencia.