La masa libre de grasa es todo lo que no es grasa: músculo, hueso, órganos y agua. Es lo que se quiere conservar al adelgazar y la única base sobre la que tiene sentido medir el progreso del entrenamiento.
El FFMI la pone en relación con la estatura, igual que el IMC pero sin la grasa. Así se pueden comparar dos personas de complexión distinta, cosa que el kilogramo por sí solo no permite.
Cómo se lee el FFMI
En hombres la media sin entrenamiento ronda el 18 a 20 y los bien entrenados llegan a 22 o 23. Valores por encima de 25 se consideran en medicina deportiva difícilmente alcanzables de forma natural: el conocido estudio con culturistas anteriores a los anabolizantes encontró ahí el techo.
En mujeres la escala baja unos tres puntos: 15 a 16 sin entrenar y 18 a 19 bien entrenadas. La normalización a 1,80 metros hace comparables a personas muy altas y muy bajas, porque la masa no crece exactamente con el cuadrado de la estatura.
Dos caminos hacia la misma cifra
Quien conoce su porcentaje de grasa calcula directamente: peso por porcentaje da la masa grasa y el resto es masa magra. La exactitud depende entonces por completo de la medición, y las básculas de bioimpedancia varían varios puntos según cuánto se haya bebido.
La fórmula de Boer se apaña sin medir la grasa y estima a partir de peso, estatura y sexo. Se desarrolló para dosificar medicamentos, acierta bien en el centro de la población y falla en personas muy musculadas o con mucha grasa. La calculadora da las dos cifras una al lado de la otra.