El metabolismo basal es lo que el cuerpo gasta en reposo absoluto: respiración, circulación, temperatura, cerebro. En la mayoría de la gente supone dos tercios del gasto del día.
La calculadora usa la fórmula de Mifflin y St Jeor, de 1990. Sustituyó a la antigua de Harris-Benedict porque se ajusta mejor a las composiciones corporales actuales.
Por qué toda fórmula es una estimación
Dos personas con el mismo peso, edad y sexo pueden diferir en varios cientos de kilocalorías de metabolismo basal. Ni la masa muscular, ni la tiroides, ni la genética entran en ninguna fórmula.
La cifra sólo se vuelve fiable al contrastarla con la báscula: dos semanas comiendo igual, anotando el peso, y después corregir. La calculadora da el punto de partida, no el resultado.
El factor de actividad casi siempre se infla
Una jornada de oficina con una hora de gimnasio no es «actividad alta». Quien se pasa con el factor se calcula un gasto favorecedor que la báscula no confirma: es el error más común con esta calculadora.
En caso de duda, elegir un escalón menos y ajustar a las dos semanas.